No, no era tan humano. Nunca había experimentado sensación ni sentimiento humano alguno.
Y esos ojos que sólo habían aprendido a mirar con odio se llenaron de lágrimas.
Observó el cielo desde la torre y se dejó caer sobre su lecho. Escondió el rostro entre las manos y las dejó caer súbitamente. No era necesario decir que se sentía miserable, que le preocupaba el no poder controlarse a sí mismo.
Y esos ojos que sólo habían aprendido a mirar con odio se llenaron de lágrimas.
Observó el cielo desde la torre y se dejó caer sobre su lecho. Escondió el rostro entre las manos y las dejó caer súbitamente. No era necesario decir que se sentía miserable, que le preocupaba el no poder controlarse a sí mismo.
